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Los recuerdos de mis pasos en este lugar, se extienden milenios atrás, a tiempos que se han escondido a la vista de los humanos. Pero ahí no es en dónde empieza mi historia. Otros mundos antes de éste, me ofrecieron sus experiencias particulares.

No soy como tú… Pero a la vez, somos fragmentos de lo mismo.

¿Qué es lo que crees que es este mundo? ¿Qué es lo que crees que haces aquí? ¿Por qué crees que la sociedad está diseñada de esta forma? Hay ciertas leyes que evitan que ustedes sepan éstas y muchas otras cosas, porque contarles, sería atentar contra su «derecho a no saber» y a vivir existencias sencillas, sólo preocupándose de cosas mundanas e invariablemente absurdas. Sin embargo… ¿qué pasa si tú eres quién pregunta, quién busca?

Cuando encuentras un fragmento de la verdad, algo en tu interior te dice que es cierto, y ese segmento de sabiduría, encajará a la perfección con los demás que vayas hallando. La verdad, jamás tendrá que forzarse para embonar con el resto. Conscientemente no podrás explicar la razón, pero tu intuición insistirá en repetir que eso ya lo sabías, aún sin recordar desde cuándo… Confía en ti.

Renuncia a tu “derecho”. Elige ser libre.



kishargal@outlook.com



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Carta abierta de un Extraterrestre

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Carta abierta de un Extraterrestre

Mensaje  Kishargal el Lun Jun 11, 2012 11:18 pm


Carta abierta de un Extraterrestre

Escrita con motivo de la nota publicada el 27 de febrero de 1995 en el diario La Prensa, sobre el "Proyecto ET" del Centro Argentino Para la Investigación y Refutación de la Pseudociencia (C.A.I.R.P.), que ofrece U$S 10.000 a quien presente alguna prueba sobre la llegada de seres extraterrestres al planeta, que sea científicamente aceptable.


Señores miembros del C.A.I.R.P.:

Por la presente los pongo en contacto conmigo, dado el interés que demuestran en los extraterrestres, a tal punto que los veo ávidos de encontrar a quien pagarle por darles el gusto de acceder, mediante alguna experiencia personal, a una evidencia física de que los extraterrestres estamos aquí.

Ya que he venido a este mundo y he tomado un cuerpo de humano común para cumplir mis propósitos sin que pueda ser identificado por la gente, considero oportuno hacerles saber sobre mi presencia aquí. La trascendencia de esta carta no perturbará mi reservada misión, ya que no habrá forma de que puedan localizarme, y quienes me conocen no podrán imaginar al leerla que es a mí a quien pertenece. No está dentro del plan presentarme públicamente, pues no es que no nos interese dar a los escépticos pruebas sobre nosotros, sino que nos interesa que nuestra presencia en esta esfera continúe siendo puesta en duda. No es lo mismo no estar interesados -lo cual implicaría indiferencia- que tener interés en no ser detectados -lo cual implica estar muy atentos a toda interferencia que pudiéramos causarles con eventuales apariciones, debiendo evitarlas o, por lo menos, minimizarlas- y toda duda que tengan sobre nosotros favorece nuestra postura no intervencionista en forma directa y visible.

Vuestra sociedad tecnificada ha tenido que recurrir a mecanismos electrónicos de medición y comprobación de fenómenos trascendentes a lo material, para compensar -sin llegar a suplir- la pérdida de las percepciones extrasensoriales con que los seres humanos, en tiempos pasados, experimentaban las otras realidades de la existencia. Mi infiltración en esta sociedad es posible debido a ese bloqueo perceptivo en ustedes, o yo sería fácilmente detectable, lo cual se reduce a un diminuto número de personas con alguna facultad a la cual se conoce aquí como "videncia", pero esa gente no compromete el éxito de mi papel invisible para el resto. También es una ventaja el pasar inadvertido frente a vuestros instrumentos científicos, ya que ninguna procedencia cósmica es medible por artefacto alguno de fabricación humana.

Dada la imposibilidad humana de establecer por vía científica la procedencia de las almas, ustedes sólo podrían intentar algún estudio de los cuerpos extraterrestres, para ver si están hechos de una sustancia y estructuras similares o diferentes de las que tienen vuestros cuerpos. Como el ser humano de la Tierra tiene una raíz física en cuerpos oriundos de otras esferas, si estudiaran un alienígena de tipo o raza que fue tronco de la ramificación de parte de esa humanidad extraterrestre hacia aquí, no encontrarían diferencias suficientes para verificar que efectivamente se trata de un cuerpo venido de otro mundo. Pero aun en el supuesto caso de que estudiaran un cuerpo que uno de nosotros pudiera ocupar, y no fuera semejante a los cuerpos de ninguna raza humana y hasta tuviera seis brazos y tres ojos, pensarían que podría tratarse de algún experimento genético hecho aquí mismo. Por lo tanto, no interesa a los fines científicos que, en vez de mostrarme con el cuerpo humano común que ocupo, me muestre con uno más creíble como de fuera de la Tierra: nunca sería del todo creíble.

Debería, entonces, llevar a los miembros del C.A.I.R.P. allá de donde vengo, y traerlos de vuelta -si no prefieren dejar de ser científicos para ser humanamente más plenos y quedarse allá a vivir con plenitud- para que al regresar intenten dar testimonio de la validez de esta prueba que soy. Pero las trabas científicas que encontrarían para demostrarle a otros lo que comprobaran ustedes, podrían hacerlos preferir dejar de ser sólo científicos, para ser humanamente más plenos y vivir en este mundo con plenitud. Así como ustedes serían menospreciados por quienes no accedieran a la comprobación personal, ustedes menosprecian a los científicos que ya han tenido sus pruebas personales y que no gozan de menor credibilidad que ustedes. Y, sin embargo, ustedes pretenden colocarse como jueces de la verdad científica, desoyendo a los científicos que ya aportaron pruebas, y sin tener en cuenta que las pruebas que ustedes pudieran convalidar serían insuficientes para cualquier científico ajeno a vuestro núcleo, que proceda como ustedes están procediendo con todo el trabajo de investigación que otros cumplieron. ¿No son serios los científicos de la NASA? ¿No fueron ellos los que controlaron las misiones espaciales de los astronautas que testimoniaron haber sido escoltados u observados por naves de imposible construcción por parte de alguna nación de la Tierra? Aunque esos científicos no hablen del asunto, lo que supieron les sirve para ellos mismos: NASA y gobierno mediante, nada podrían compartir del secreto, pero nada desaparece, por decreto o prohibición, de la mente de quien estaba allí, sea en Houston o en la Luna. Por algo Armstrong pasó a dedicarse a la investigación de fenómenos extraterrestres, llegándose hasta donde tanto se habló de casos ovni y contactos, en la estancia La Aurora, Uruguay, que para él queda más o menos en el fin del mundo, sin que Punta del Este pudiera significar un incentivo especial para bajar a estas latitudes, considerando las playas que tan cerca le quedan de su casa.

Pero ningún miembro del C.A.I.R.P. viajaba en la Apolo XI. Ninguno estaba en Houston cuando el comandante informaba sobre la presencia de otras naves cerca del lugar de alunizaje. Por lo tanto, "nada de eso existió", y ahora los argentinos van a demostrarle al mundo que no sólo Maradona es "de otro planeta", sino también las pruebas que sólo aquí se puedan juzgar como valederas, y sólo por dictamen del C.A.I.R.P. Si así fuera a ocurrir, quizá futuros escépticos ofrezcan 100.000 dólares, pues ustedes no serían menos olvidados y desacreditados que aquéllos a quienes están desacreditando como si no hubieran existido.

Paseo cósmico mediante, yo los ayudaría a recordar que toda esa gente existió. Ustedes serían mis voceros ante el mundo. Pero sin mejor suerte que la de Adamsky o Sixto Paz Wells. Otros científicos sólo creerían en lo que ustedes afirmaran sobre mí, si yo los llevara también a ellos de paseo por los espacios extraterrenos. Pero en mi actual condición humana estaría más cerca de organizar visitas guiadas a Capilla del Monte, que de realizar turismo interplanetario para escépticos de alta escuela.

Entonces, ni ellos ni ustedes irán a ninguna parte por lo que a mí respecta: no habrá ninguna prueba "científica" de que soy extraterrestre, porque esa prueba está en mi casa y el taxista no está de humor para llevarlos.
Así que pueden ir en vehículo propio, si se animan a romper las leyes de la física en que están encasillados, y construirlo basándose no sólo en la razón científica, sino en la intuición y manejo de campos energéticos metafísicos, a semejanza de seres tan poco evolucionados como lo es una paloma, que se orienta por canales de desplazamiento que percibe extrasensorialmente, a pesar de su diminuta masa encefálica, en comparación con la de ustedes. Masa vuestra cuyo uso inteligente es tan reducido que, por ahora, sería mejor que no llegaran a un mundo de los nuestros; no sea cosa que nuestros científicos que no estuvieron aquí, presenten dudas sobre la existencia de vida inteligente en la Tierra. Y no creo que, a mi regreso, los pudiera convencer de lo contrario.

En cuanto a la humanidad en general, y su incredulidad sobre nuestra existencia (salvo no pocos que sí creen) apoyamos la política de la NASA y de los gobiernos de las naciones, para mantener silencio informativo sobre nosotros: es la rama que borra nuestras pisadas que perturbarían a mucha gente. Sabemos que, después del pánico, se acostumbrarían a nosotros hasta la indiferencia; escucharían nuestros alertas y continuarían por el mismo camino autodestructivo, como si tuvieran orificio auditivo de salida para lo que les dijéramos. Y terminarían apedreándonos como a los policías que tratan de controlar los desbordes de las multitudes irracionales en los estadios y en las marchas callejeras. No estamos para atemorizar, ni para ser tomados a la ligera, ni para ser hostilizados. No va a ser por lo que digamos y por el fin de la ignorancia acerca de nosotros, que el mundo pueda mejorar. Si algo va a cambiar, sólo será por la revalorización de la aptitud del ser humano para vivir en plenitud por sus propios medios, sin necesidad de buscar ayuda de nuevos dioses ovninautas.

Por lo tanto, seguiré con mi acción indirecta e invisible como la de mis numerosos compañeros con misiones entre ustedes. Provocamos procesos de aceleración de la nueva conciencia planetaria, pero haciéndole creer a los humanos que todo sucede por propia evolución y mérito. Mejor así: que crean en ellos mismos. Como el niño que cree que su padre no pudo atajar la pelota cuando le dejó hacer el gol. La autoconfianza lo llevará a convertir, un día, el gol legítimo.

Como hay gente para todo, sé que habrá lectores de esta carta que sabrán y creerán ahora que soy real y que estas misiones como la mía influyen indirectamente en la conciencia de las sociedades humanas. Pero sé que mi mensaje no alterará el orden natural de las cosas y, más aún, servirá para preservarlo: he querido sugerir que no traten de tomar contacto con nosotros para mejorar el mundo, sino con ustedes mismos. Y descubrirán que son como nosotros. Y no seguirán directivas de "contactados" intermediarios ante los dioses, maestros o comandantes galácticos. No necesitarán caer en el sectarismo o en la mística que los aleja del mundo buscando lo trascendente. No necesitarán mirar al cielo esperando alguna nave o ir a los lugares sagrados del turismo cósmico para recibir algo que oriente sus vidas.

No es esto lo que ciertas jerarquías cósmicas están transmitiéndoles, induciéndolos a una adoración y un desapego de la materia que impiden, con una propuesta de retiro del mundo, la verdadera vida en plenitud, que es la de acción en el mundo. Debo decirles que no soy bien visto por esos comandos galácticos, pero si para algo me he bajado del caballo cósmico alado como el de ellos y camino con dificultad por el planeta al que ven plagado de cosas mundanas, es porque creo necesario reequilibrar la tendencia escapista que los mensajes cósmicos han venido formando en la gente, buscando yo generarles un "cable a tierra" precisamente en medio de lo mundano, y para eso hay que estar aquí, compartiendo el dolor y el goce con el humano, y no dando directivas desde el sillón de una de las naves del Edén celestial.

Opine el lector que cree en los mensajes telepáticos extraterrestres, si mi actitud disonante con los altos mandos galácticos suena a rebelión o si refleja planes de un rango que no está por debajo de esos mandos, pues sabido es que más allá de la galaxia existen niveles de evolución que podrían tomar como simples soldaditos a los aquí tan venerados comandantes. Y yo no recibo órdenes de abajo. Por eso trato de hacerle entender al lector, que la obediencia a lo que viene "de arriba", es peligrosa cuando la persona cree que efectivamente está por debajo. Por eso dije que cuando descubran que ustedes son como nosotros, no seguirán directivas. Que cada uno se conduzca a sí mismo. Sin extraterrestres, sin mí, sin nadie. Por eso mi existencia real o ficticia no tiene importancia; no importa si el C.A.I.R.P. obtiene alguna "prueba" y paga los 10.000 dólares al "primer" testigo creíble de la historia: la duda seguiría igual, y la humanidad continuaría su sensación de marcha solitaria, sin extraterrestres ayudando, por el camino de su propio perfeccionamiento y autodeterminación.



Comandante, Embajador, Príncipe o como mejor le parezca, "CLOMRO".



P.D.: "Los extraterrestres no existen... no existen... no existen... no existen... no existen...









Fuente: angelfire.com/ri/CLOMRO/Clomro.html






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